¿Qué telescopio me compro para empezar?
Esta es la pregunta del millón. El mercado está inundado de aparatos que prometen 500 aumentos pero que terminan en un armario. Para elegir bien, primero hay que entender que en astronomía, el diámetro (apertura) manda: cuanto más gordo sea el tubo, más luz entra y más cosas verás.
Básicamente encontrarás tres tipos:
- Refractores (Lentes): Son los tubos largos y finos de toda la vida. Geniales para ciudad porque dan imágenes contrastadas de la Luna y planetas. No requieren mantenimiento. Ejemplo: Celestron StarSense 80AZ.
- Reflectores (Espejos) / Dobson: Por ejemplo el Skywatcher Heritage 130P. Usan espejos para captar luz. Son los reyes de la calidad-precio. Por el mismo dinero, tienes un tubo mucho más gordo (más potencia) que en los de lentes. Suelen montarse sobre bases de madera (Dobson) muy estables. Ojo: requieren colimación (alinear los espejos de vez en cuando), pero es fácil, en este vídeo lo explican. .
- Smart Telescopes (Robots): La nueva ola. No miras por un ocular, sino a través del móvil. Son cámaras robotizadas que hacen fotos y te las enseñan al momento. Ejemplo: Seestar S30.
La importancia de la montura: De nada sirve una óptica de la NASA si el trípode tiembla como un flan. En este rango de precios, las monturas de trípode suelen ser endebles. Por eso, los expertos solemos recomendar las monturas tipo Dobson (cajas de madera que se ponen sobre una mesa), porque son rocas sólidas.
¿Ayuda digital o manual? Aprender a buscar estrellas con un mapa es romántico y gratificante, pero difícil. Sistemas como el StarSense de Celestron usan la cámara de tu móvil para guiarte. Es la diferencia entre pasarte la noche buscando frustrado o pasarla observando.